BREVE HISTORIA

 

Podemos decir que la historia de esta villa comienza con los restos encontrados del periodo Neolítico, situados en la cueva sepulcral de la Penyeta Roja. Después, a partir de 1500 a.C., en la llamada Edad del Bronce, son muy numerosos los pequeños poblados situados en la cima de los montes del Musgany, Penyeta Roja, Portitxol, Puntal de Pere y Puntal Blanc. La gran novedad de este poblamiento es la aparición del primer urbanismo,  recintos fortificados con una muralla y algunas señales de torres.

 

El mundo ibérico cuenta con un magnífico poblado o, mejor dicho, atalaya de defensa  del Puntal dels Llops, yacimiento que actualmente se encuentra totalmente excavado y restaurado (1988).

La ocupación romana también nos ha dejado su señal colonizadora en las llanuras del término y en los alrededores de la villa. Restos de acueductos (L´Arquet), balsas y  “villas” en  las partidas de Pitxiri, El Tollo, Darrere La Sella, nos demuestran una marcada colonización agrícola seguramente impulsada por el patriciado de la vecina ciudad de Edeta (Lliria).  En la llamada Pedra Grossa, hay restos de unos hornos de cerámica dedicados a la producción de jarras y otros recipientes destinados a guardar granos, aceite y vino.

En el periodo musulmán se configura el poblamiento del Valle de Olocau y la aparición del primer testimonio, escrito en el siglo XI, que informa de la existencia de un castillo y territorio llamado Hisn al-Uqab (castillo del Aguila) o  (peña grande). Castillo que el rey musulmán de Valencia, al-Qadir, utilizará para guardar su tesoro y que después será ocupado por el Cid en 1092. Con la conquista del rey Jaime I de Aragón en 1238 , la forma arábiga al-Uqab se transformará en Olocau. Después a partir del siglo XVI, la alquería musulmana de Pardines , donde se había construido la Casa de la Señoría del Valle, tomó el nombre del castillo y comenzó a llamarse Olocau.

Con la conquista cristiana las alquerías musulmanas  fueron dadas a caballeros cristianos y nobles. En 1287 el rey Alfonso El Benigno de Aragón dará a su secretario, Ramón Escorna, el valle y castillo de Olocau. En 1355 este señorío pasará al almirante Matéu Mercer y, en 1368 Antonio de Vilaragut y Visconti compró a los herederos de Mercer, el castillo y el valle. Este personaje funda el 23 de agosto de 1398 el vínculo de su linaje  con el Valle de Olocau y el castillo comenzaría a llamarse castillo del Real de Vilaragut.Hasta el año 1609 la población de Olocau fue musulmana,  llamada también “morisca”, dedicada a la agricultura y a la industria del vidrio . De este periodo es la torre que se encuentra junto a la casa de la Señoría y también los restos de cerámica que se encuentran en la  Cova del Cavall. Está cueva era un lugar de culto que iniciaron los iberos y continuaron los moriscos. En 1455, el Papa valenciano Calixto III, ordenaría tapiar la cueva y destrozar el caballo, para impedir que siguieran peregrinando a dicho lugar.

En 1611 la villa de Olocau fue repoblada, por orden del barón D. Alonso de Vilaragut y Pardo de la Casta, con veintiséis  familias de cristianos viejos, de los cuales descienden en parte muchos de sus actuales habitantes.

La baronía de Olocau será elevada a Condado por el rey Felipe IV, el 18 de febrero de 1628, siendo el primer conde D. Alonso de Vilaragut y Sanz.  El  16 de febrero 1650  D. Jorge de Vilaragut y Sanz, II Conde de Olocau,  será nombrado Marqués de Llanera, con la facultad del primogénito de poder utilizar indistintamente uno de  los dos títulos.

En el año 1792 el botánico J.Antonio Cavanilles visita Olocau y nos dice que la villa se recupera de una epidemia de principios de siglo que la había dejado con solo cuatro vecinos y que ahora ya tiene 60 . Dice Cavanilles:” Desde entonces se fomentó la agricultura , y se han plantado higueras, olivos y viñas; los arboles se cuidan bien y apenas hay algarrobo sin injerto macho, con lo que aseguran el fruto”.

En este tiempo, el Condado había pasado al linaje de los Fenollet. Estos reconstruyeron la Casa de la Señoría, la fuente de San Diego e impulsaron la transformación de las tierras y la plantación de viñedos. Sobre estas transformaciones decía el botánico valenciano: “De Olocau pasé a Liria en dos horas caminando hacia mediodía; observaba al paso el progreso que hace la agricultura en el término de Olocau, ya en el interior de los montes y barrancos, ya en las llanuras contiguas al campo de Liria".

Con la escritura de redención del Señorío, pactada en 1865 entre el conde Pascual de Fenollet y Crespí de Valldaura y la villa de Olocau, termina un largo periodo de dominio feudal para entrar en la historia moderna. En 1877 la villa llegaba a los mil habitantes y seguía creciendo. En 1920 tiene  1411 habitantes, pero las dificultades de convertir el secano en regadío por falta de agua, los precios bajos de las cosechas, las sequías y la falta de industrias alternativas a la agricultura, producirán una fuerte corriente migratoria hacia Cataluña. La gente de Olocau hacía tiempo que se dedicaba temporalmente a la siega del palmito (Chamaerops humilis) en el macizo del Garraf; después se desplazaran a las huertas del Pla del Llobregat y, cuando comenzó la industrialización de Gavá con la fundición de la casa Roca, la gente de Olocau inicia una persistente emigración a lo largo del siglo XX.

Ahora, la villa sigue conservando su carácter agrícola, pero cada vez más sus habitantes se dedican a diversas actividades económicas y trabajan en la Área Metropolitana de Valencia.

El carácter pintoresco de sus alrededores, los monumentos que conserva , el aliciente de sus itinerarios didácticos y su situación privilegiada cerca de la ciudad de Valencia, hacen viable el actual crecimiento y la posibilidad de convertirse en un centro importante del turismo rural y cultural de la comarca del Camp de Túria.